En el corazón de la Universidad Pedagógica, donde la pasión por la enseñanza y el arte se entrelazan, florecen historias de perseverancia y triunfo. Una de ellas es la de Ronald Chana, estudiante de la Licenciatura en Música, quien recientemente alcanzó un hito soñado: ganar el prestigioso premio Diego Estrada Montoya al «Mejor Bandolista» en el Festival Mono Núñez, el evento más importante de música andina colombiana, realizado en Ginebra, Valle del Cauca.
Su viaje musical comenzó hace casi 13 años en la Escuela Cultural de Tocancipá. Desde muy joven Ronald encontró en la bandola, un instrumento único , que con un tamaño adecuado para el niño que era en aquel entonces, se convirtió en su predilecto. Esta elección marcó el inicio de una trayectoria llena de participaciones en concursos y festivales nacionales.
Fue precisamente el deseo de compartir su conocimiento y amor por este instrumento lo que lo trajo a nuestras aulas. «Esa decisión de enseñarle esta música a los demás… fue una de las razones por las que entré a la Licenciatura en Música aquí», explica. Para él su experiencia en la Pedagógica ha superado sus expectativas: «He aprendido mucho sobre pedagogía, sobre cómo enseñar a los demás, y sobre todo, sobre el compañerismo que tenemos con los demás músicos. Poder compartir nuestra música dentro de la licenciatura ha sido fundamental».
Dentro de la Licenciatura, nació «Oigan a mi trío», una agrupación instrumental conformada por Ronald y dos compañeros más. Con ellos, emprendió el reto de participar en el Festival Mono Núñez. Este sueño no era nuevo. Hace una década, siendo apenas un niño, ya había concursado en el mismo festival con la Estudiantina de Tocancipá. «Cuando miré que había un premio al mejor bandolista, dije: ‘yo me lo quiero ganar'», confiesa. Durante años lo intentó con diferentes grupos, enfrentando rechazos en audiciones, sin que se diera la oportunidad.
La persistencia rindió frutos. Diez años después de aquella primera ilusión, regresó al escenario del Mono Núñez, esta vez representando a la Universidad Pedagógica Nacional con su trío universitario, y la victoria fue suya. Ganar el Premio Diego Estrada Montoya, nombrado en honor a uno de los más importantes bandolistas del emblemático Trío Morales Pino, fue un momento de inmensa emoción y felicidad. «Es un reconocimiento a la trayectoria que he tenido… llegar diez años después otra vez a concursar y poder ganarme este premio es muy emocionante», expresa con visible orgullo.
Ronald deja un mensaje inspirador para toda la comunidad universitaria, especialmente para quienes persiguen sueños en el arte: «Nunca se rindan. La música, como cualquier vocación, requiere mucha perseverancia, esfuerzo y dedicación. Pienso que debemos enfocarnos más en nuestro quehacer personal, en lo que realmente queremos. Sí, trabajar en el arte puede ser difícil, hay obstáculos como el trabajo o el dinero, pero cuando uno se enfoca y se esfuerza mucho, al final logra sus objetivos».
Su triunfo en el Festival Mono Núñez no es solo un logro personal; es un testimonio del talento que se forma en la Licenciatura en Música de la Universidad Pedagógica, del poder del trabajo en equipo entre compañeros y del valor de perseguir los sueños con tenacidad.